La literatura ha proporcionado al cine material suficiente para lograr espectaculares adaptaciones cinematográficas.
En el caso de la novela de Süskind, "El perfume: historia de un
asesino",
ambientada en la Francia del siglo XVIII, "narra la historia de Jean Baptiste Grenouille, que nació en medio del hedor de los restos de pescado de un mercado y fue abandonado por su madre en la basura. Las autoridades se hicieron cargo de él y lo mandaron a un hospicio. Creció en un ambiente hostil; nadie le quería, porque había en él algo excepcional: carecía por completo de olor. Estaba, sin embargo, dotado de un extraordinario sentido del olfato. A los veinte años, después de trabajar en una curtiduría, consiguió trabajo en casa del perfumista Bandini, que le enseñó a destilar esencias. Pero él vivía obsesionado con la idea de atrapar otros olores: el olor del cristal, del cobre, pero, sobre todo, el olor de algunas mujeres". (FILMAFFINITY). Desde mi punto de vista, el film de Tom Twynker es una fiel traducción en imágenes de la esencia de la novela, un libro seductor y maravilloso que hace despertar todos tus sentidos.www.youtube.com/watch?v=9WU_s8q2eQo

